viernes, 1 de mayo de 2009

Me han diagnosticado una faringitis crónica… ¿qué puedo hacer?

En primer lugar debe saber que el diagnóstico de faringitis crónica es un diagnóstico por exclusión. Con ello quiero decir que no se debe llegar al diagnóstico de faringitis crónica sin antes haber realizado una exploración otorrinolaringológica completa que descarte enfermedades más graves. Por lo tanto el diagnóstico de una faringitis crónica deberá ser realizado por un médico especialista en otorrinolaringología.

En realidad el diagnóstico de faringitis crónica engloba una serie de enfermedades con una sintomatología común, leve pero muy molesta, consistente en sensación de sequedad faríngea (en ocasiones todo lo contrario, una producción excesiva de moco), picor faríngeo, tos irritativa, necesidad de carraspeo frecuente y sensación de tener “algo” pegado en la garganta. Son frecuentes los episodios de ronquera en la voz (situación que alarma bastante a los pacientes) y la producción de un moco espeso y pegajoso que cuesta eliminar y que puede llegar a producir sensación de ahogo, nauseas e incluso vómitos. Como consecuencia del carraspeo frecuente ocasionalmente se pueden producir pequeños sangrados de la mucosa y emisión de sangre con la saliva. Una característica común en todos los casos es la evolución larvada de los síntomas durante meses o años y la exacerbación de los mismos durante los meses invernales.

¿Cuál es la causa de la faringitis crónica?

No hay una única causa, si no que múltiples circunstancias pueden derivar en una inflamación crónica de la mucosa faríngea y, a la larga, en cambios irreversibles de la misma. En la mayoría de los casos subyace una predisposición del paciente sobre la que influyen una serie de factores como son: el alcohol y el tabaco, la exposición a variaciones climáticas muy bruscas, el trabajo en sitios con aire acondicionado muy seco o con corrientes de aire y el uso crónico de algunos medicamentos (entre los que señalamos algunos antidepresivos de uso muy común que producen una disminución en la secreción de moco). Hay además algunas enfermedades que favorecen estos procesos. La amigdalitis crónica o recurrente, la sinusitis crónica y las alergias alimentarias o de otro tipo son ejemplos de ello. También son frecuentes las faringitis crónicas en personas con déficits vitamínicos (sobre todo de vitamina A), con hipotiroidismo, diabetes, y en las mujeres después de la menopausia. Algunas personas a quienes han extirpado las amígdalas desarrollan con los años una faringitis crónica por “hipertrofia” de la mucosa.

¿Cuál es el tratamiento de la faringitis crónica?

Actualmente no disponemos de ningún medicamento “milagro” para esta enfermedad. El tratamiento debe ir dirigido en primer lugar a eliminar las causas del problema si es posible (es decir, abandonar el tabaco y/o alcohol, evitar la exposición a ambientes con humo o polvo, aumentar la humedad del ambiente, tratar la sinusitis o amigdalitis crónica adecuadamente, aumentar el consumo de frutas y verduras en los déficits vitamínicos, etc…). En segundo lugar trataremos de aliviar los síntomas aumentando la ingestión de líquidos (los médicos recomendamos al menos 8 vasos de agua repartidos al día, es decir, unos 2 litros), haciendo lavados nasales con agua marina en spray, tomando mucolíticos en los casos en los que la secreción faríngea sea muy espesa, etc…. No recomiendo el uso de antihistamínicos en esta enfermedad (el uso de los mismos está muy extendido) salvo en los casos en los que la faringitis se relacione claramente con determinadas alergias, ya que éstos fármacos producen un espesamiento de las secreciones que puede empeorar el problema. Cuando se asocie un catarro de vías altas con dolor de garganta puede beneficiarse del uso de antiinflamatorios como el ibuprofeno, siempre por prescripción facultativa.

Si se siguen estas recomendaciones es habitual el alivio de los síntomas, aunque no debe esperarse una resolución completa de los mismos, ya que como hemos mencionado, en muchos casos las alteraciones de la mucosa son leves pero irreversibles.

En conclusión, recuerde que el diagnóstico para su problema de “garganta” debe ser realizado por un especialista. De ese modo ahuyentará el temido fantasma del “cáncer” (muchos pacientes con faringitis crónica viven angustiados por la posibilidad de que los síntomas que padecen sean debidos a un tumor) y siguiendo sus recomendaciones, contribuirá a mejorar su calidad de vida.

4 comentarios:

  1. Muchas gracias por el aporte, super explícito en la explicación y me ayudó a tener una idea más clara sobre lo que podría estarme afectando en este caso..

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  2. "De ese modo ahuyentará el temido fantasma del “cáncer” "

    Me alivia escuachar esto, ayer me diagnosticaron faringitis crónica, pero antes de acudir al doctor estaba agustiada y pensado que podría ser algo peor...

    Gracias por el post
    Teresa

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  3. Gracias por toda esta información tan bien explicada. Tengo entendido que otra posible causa puede ser el reflujo gástrico, que irrita las mucosas y produce la tos. Evitar la causa del reflujo repercutiría en la faringitis.
    Mi esposa tiene faringitis crónica, yo que vivo con ella y observo sus costumbres, me he fijado en que, si cuando tiene esa tos insistente, deja de tomar zumos y otras alimentos que le producen acidez, mejora y se le va la tos. Tal vez tenga algo que ver.

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  4. gracias...necesitaba una explicación clara y me resolvió tantas dudas

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